La rentabilidad de las redes sociales y de los sistemas de mensajería instantánea, representan un auténtico quebradero de cabeza para los responsables de estos entornos, que necesitan ofrecer gratuitamente un servicio, del que obtener paradójicamente beneficios.

El interés creciente por este tipo de entornos digitales, motiva la suscripción de millones de usuarios y, por tanto, una gran cantidad de inversores se da cuenta del potencial existente en estas plataformas.

El problema es que, aunque se invierta en ellas para buscar la máxima rentabilidad, no se consigue en la mayoría de los casos y la fe inversionista desciende abruptamente.

El caso más conocido es el de Twitter, que en la actualidad pierde tanto valor en las acciones como cantidad de seguidores. Frente a esta red social, la de Snapchat se presentaba como un soplo de aire fresco, una revisión de lo que la red de microblogging debió ser y no ha conseguido hasta el momento. La salida a Bolsa de Snapchat así lo atestiguó.

Snapchat crece, pero lo hace demasiado lento

En la actualidad, no obstante, Snapchat está demostrando que la velocidad con la que se obtienen usuarios no está vinculada con la de los ingresos. Por esa razón, los 173 millones de usuarios activos que tiene la red social no alcanzan las expectativas que llegaban a los 175,2 millones.

Esto supone que los ingresos por cada usuario de media tampoco son equivalentes. Se esperaba 1,07 dólares y se ha quedado en 1,05 dólares. La diferencia a nivel de objetivos, aplicada a los 173 millones de usuarios, es bastante importante.

De hecho, para los inversores supone una muestra de que Snapchat tampoco es la gallina de los huevos de oro digital que pensaban y la fe en la empresa ha caído, reflejándose en un descenso de sus acciones del 17%.

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